La última sesión del juicio contra la médica procesada por un presunto homicidio por imprudencia grave, una doctora que trabaja en un centro privado de Oviedo y que está acusada de haberle aplicado cuidados paliativos a una paciente de 73 años en vez de intentar salvarla poniendo en marcha otros protocolos de urgencia, quedó ayer visto para sentencia sin que variase ni un ápice la postura inicial de las partes. Tras haber escuchado la versión de la acusada, la de los diferentes testigos y las explicaciones de los peritos, la fiscal sigue pidiendo un año de cárcel y tres de inhabilitación para la doctora, la misma pena que exige la abogada de la acusación. La defensa de la médica, por su parte, mantiene su inocencia y solicita la absolución.

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