La expansión de Nuevo Roces y la previsión de que su auge en habitantes se mantendrá en los próximos años pone sobre la mesa del gobierno local la existencia de una nueva necesidad: un centro municipal. La idiosincrasia del barrio, que por su ubicación impide que sus vecinos puedan moverse a pie a otras zonas de la ciudad, y la puesta en marcha de otros recursos que durante años demandaron los vecinos, como el consultorio médico –que se inaugura hoy– y el colegio hoy en obras, reimpulsan la idea de que el entorno cuente con servicios propios de un centro municipal. El proyecto ya había generado debates en Pleno y llevaba meses en pausa por un problema logístico: la falta de una ubicación. Y la reciente entrega al Ayuntamiento de la antigua sede de la Fundación Metal podría brindar ahora la solución esperada. Según estima la concejalía de Infraestructuras, liderada por el forista Gilberto Villoria, una de las plantas de la zona ampliada del edificio podría asumir las funciones propias de un centro municipal con servicios como biblioteca y asuntos sociales.

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