El Reino Unido ha sido uno de los países mejor parados tras la imposición de nuevos aranceles anunciada por Donald Trump. El presidente estadounidense ha fijado en un 10% los gravámenes a Londres, con quien mantiene una balanza comercial positiva, mientras siguen adelante las negociaciones para cerrar un acuerdo de «prosperidad económica» en las próximas semanas o meses. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha pedido mantener la «cabeza fría» tras el anuncio de Trump, pero ha insistido en que mantiene «todas las opciones encima de la mesa» y no descarta aplicar represalias a los aranceles estadounidenses.

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