Extremadura, la mayor dehesa del mundo con casi un millón de hectáreas se posiciona como la cuna del cerdo ibérico. La montanera de este año, aunque con menos bellota, más agua y mejor clima para el campo, ha sido excepcional según el presidente de la denominación de origen protegida Dehesa de Extremadura, Francisco Espárrago: “Ha llovido, los cerdos tenían donde beber comer y moverse y la bellota engordó mucho y con muy buena calidad. Entonces tenemos una montanera corta, pero de muy buena calidad. Pensamos que los jamones y las paletas de dentro de cuatro años van a ser magníficos”.

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