La buena política

Qué fácil recitar los ingredientes de una alquimia y qué compleja es su proporción y mezcla. Qué sencillo deteriorar nuestro espacio público y qué difícil generar confianza en torno al común. Cuando se vive un malestar de la acción pública, el verdadero problema es pensar que solo es responsabilidad de otros y no es de nuestra incumbencia. Por eso no debemos perder de vista las condiciones para la buena política.