«No sé cómo explicar el sentimiento que produce formar parte de la cofradía. Estamos muy orgullosos de ella», declaró Francisco Javier Fernández, avilesino miembro de la cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, una de las más jóvenes de las ocho de Avilés tras ser refundada en 1997 y que ‘debutó’ en la Semana Santa de la villa un año después con su color verdiblanco en referencia a la esperanza y a la pureza. La Borriquilla, como se conoce a la cofradía en la ciudad, con sede en la iglesia de San Antonio de Padua, es además la encargada de iniciar la Pascua el Domingo de Ramos y de clausurarla el Sábado de Gloria. «Es un honor para nosotros», confesó Rufino Arrojo, hermano mayor de la cofradía, a escasas dos semanas de dar comienzo los días más importantes para los devotos de Avilés.

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