Las cosas claras de antemano. Decía Diego Pablo Simeone que entre «sobrevivir y dar un golpe en la mesa en el Bernabéu» en el primer capítulo del cruce capitalino de octavos, él no encontraba diferencias. «Las dos corrientes van relacionadas», aseguraba el Cholo, sabedor como poco de que esto va de jugar 180 minutos y no solo 90, y que cuenta con la baza de la vuelta en el Metropolitano como la que quizás el gran arma para tratar de conseguir una de las pocas cosas que se le han resistido desde su llegada al banquillo rojiblanco: tumbar al Real Madrid en su competición fetiche, la Champions.

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