La multinacional española Indra, que maneja ambiciosos proyectos de inversión en Asturias, escenificó ayer su voluntad de convertirse en la locomotora de la industria militar nacional aglutinando en un encuentro en Madrid a directivos de 600 empresas de los sectores de la defensa y la tecnología. El propósito de la compañía presidida por Ángel Escribano y participada por el Estado es aunar fuerzas y ejercer de «coordinadora» para que España consiga los multimillonarios contratos de armamento que prepara la Unión Europea.

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