El anteproyecto de ley que prohibe el consumo y distribución de bebidas energéticas a menos de 16 años responde a una preocupación social cada vez más extendida. «Hay jóvenes que tienen dependencia», reconocen varios comerciantes; sin embargo, esto no evita que las fachadas de los locales que las venden sigan anunciando sus docenas de variedades, con colores llamativos y celebridades que invitan a comprar las latas.

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