Era uno de los lugares más peligrosos de la batalla más sangrienta del Pacífico, en la II Guerra Mundial: un círculo infernal dentro un círculo del Infierno. Era el acantilado de Maeda, al sur de la isla japonesa de Okinawa, también conocido como “Hacksaw Ridge”, un “acorazado subterráneo” plagado de soldados japoneses que el ejército norteamericano trataba de escalar dejando mucha sangre en el ascenso. Era el lugar que ha quedado retratado para la posteridad en la película dirigida por Mel Gibson “Hasta el último hombre”, basada en la proeza del soldado sanitario Desmond Doss, que el 2 de mayo de 1945 salvó a 75 compatriotas subiendo y bajando aquellos 300 metros cortados casi en vertical, soportando un intenso fuego enemigo. Era el mismo lugar donde, cinco días antes, había caído herido un soldado de su misma unidad, un asturiano: Henry Daniel López, hijo de un matrimonio emigrante de Santoseso, Candamo.

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