Carlos Fernández Fernández, vendedor de la ONCE que fue asaltado en una cochera de Grado, recibía el cariño y el apoyo de sus clientes este miércoles en su puesto instalado en la plaza Regino López, uno de los puntos de la villa donde suele estar habitualmente trabajando. «Fue todo en treinta segundos, no tardaron más, bajé del coche y sentí el empujón por el que caí al suelo. Lo que más me dolió fue la patada en la barriga, porque ya estaba en el suelo y no podía levantarme. Ese ensañamiento no lo entiendo», explica mientras atiende a los muchos vecinos que acuden a comprar el cupón pasadas las once de la mañana.

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