Garci y la luz de Asturias

Lo malo de dejar pasar mucho tiempo en volver a un lugar, en reencontrar a una persona importante en nuestra vida o en revisar un libro o una película que nos arrebató en su momento, es que cada vez se nos hace más difícil. Un extraño miedo se apodera de nosotros, un pánico a que aquello que marcó nuestra existencia ya no exista o que los años lo hayan transformado tanto que no seamos capaces de reconocerlo. Y, lo que es peor aún, que seamos nosotros los que hayamos cambiado tanto que seamos incapaces de reconocernos en esos lugares, esas personas o esas lecturas.