Evaristo, pena sin reposo

Dicen que la pena es mejor dejarla posar y mientras, a modo de terapia, apoyarte en amigos, con quienes compartir cosas positivas y aprender a vivir la ausencia, pero últimamente las penas se suceden con demasiada frecuencia, apenas sin tiempo para asimilarlas, y son más insufribles cuando los amigos que habrían de ser la cura, el paño de lágrimas, son a la vez la causa de la aflicción. En octubre fue Toño Suardíaz, hace muy poco Ismael y ahora Evaristo Arce. La ausencia de amigos está haciéndose cada vez más insoportable. Los amigos se necesitan para continuar alimentando los recuerdos, darnos un abrazo, mirarnos, sonreír, estar bien, y morirse no debiera ser excusa para dejar de hacerlo, es hacer trampa.