Una de las reglas para conseguir que una estafa tenga éxito es la apariencia de veracidad. Por eso, las redes de estafadores siempre intentan buscar un enganche real, una percha, sobre la que montar sus engaños. Ocurre con la campaña de la renta, cuando se multiplican los envíos masivos de correos electrónicos de falsas comunicaciones de la Agencia Tributaria para conseguir datos de contribuyentes a los que enredar con sus artimañas. Y ocurre también con las empresas y profesionales que tratan de proteger su propiedad intelectual solicitando un registro en alguna agencia oficial.

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