Había nervios en las casas a primera hora de la mañana. Ayer, no era día de uniformes; era día de disfraces. Algunos como Pepe Bascones tenían muy claro su traje: quería ir de cocodrilo, su animal favorito. Un reto difícil para sus padres hasta que dieron con el traje perfecto y el pequeño de seis años fue feliz al colegio Loyola. La jornada era de muchas fiestas de Carnaval en las escuelas; ellos dieron el pistoletazo de salida a un puente escolar de cinco días y los más madrugadores en desfilar por las calles de su barrio fueron los quinientos alumnos del colegio de Ventanielles. Después, otros quinientos niños del Poeta Ángel González lucieron sus trajes por las calles de La Corredoria y por la tarde, les tocó el turno a los pequeños del Dolores Medio y al Corredoria I.

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