Esperpéntica situación la que vivieron en la noche del jueves los clientes de una sidrería de la avenida San Agustín, después de que una mujer, «en claro estado de embriaguez», se pusiese a insultar y vejar a su hijo, «de unos nueve años», en medio del local. La rápida intervención del personal del establecimiento y de algunos clientes, que llamaron a la Policía Nacional, logró hacer que la situación cesase.

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