No llega a las 100 horas. Ese es el tiempo del que dispone el Atlético de Madrid para lamentarse, recrearse en su mala suerte o lo que fuera eso del doble toque de Julián en el penalti y levantarse de la lona. En definitiva, para digerir una eliminación en Champions tan surrealista como dramática en el desenlace antes de volverse a ver envuelto en otra final, en este caso por LaLiga, en la que tiene que sacar algo positivo sí o sí.

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