El Viajero (I)

Van a disculparme por contarles hoy mi vida, de lo amante que fui durante unos cuantos años de ser viajero de Renfe. Todo comienza cortejando en Sama de Langreo, viviendo yo Oviedo. El único día que yo podía ver a mi novia era el domingo, lógicamente, al trabajar el resto de la semana.