El verdadero fracaso

La eutanasia es un acto de amor. Amor a la vida plena y digna. Amor como respeto máximo al ser humano. Amor como empatía que se tiene por el que sufre y merece nuestra compasión. Amor como libertad individual sin paternalismo y con el reconocimiento de la autonomía. Amor al que toma decisiones sobre su vida cuando para él ha dejado de ser digna de ser vivida. Nada es más nuestro que nuestra vida y nadie más que uno mismo para decidir sobre ella.