El aprovechamiento de los minerales ha estado unido a Extremadura desde los primeros pueblos que la ocuparon. Las explotaciones para extraer oro, corindón o estaño en la Lusitania fueron muy dinámicas durante la época romana. Con los siglos, la extracción de los recursos del subsuelo, como oro, plata, plomo, cobre, estaño, hierro, manganeso, wolframio o Uranio, ha gestado una rica historia en Extremadura, una tierra generosa convertida hoy en una potencia en canteras y rocas ornamentales.

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