Cuando arrecia la crisis laboral en Windar, que hace pocos días anunciaba por sorpresa el despido de cerca de 70 trabajadores, el Puerto de Avilés ha querido dejar clara su apuesta por la eólica marina y otras energías renovables. El consejo de la Autoridad Portuaria acordó ayer que presentarán alegaciones a las bases reguladoras para la concesión de ayudas a proyectos de adaptación física de la infraestructura portuaria destinada a la eólica y otras renovables marinas. Esa iniciativa se enmarca en una convocatoria del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) que se encuentra en fase de audiencia pública en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU. Lo que quiere hacer valer el Puerto de Avilés ante el Estado es su condición de «centro de fabricación, almacenamiento, montaje y embarque de grandes piezas» para proyectos de eólica marina en diversos lugares del mundo, es decir, que sus muelles son referente para la industria.

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