Un estrecho colaborador de Pedro Sánchez cuenta que el presidente del Gobierno suele compartir con él cómo se siente ante la masacre de Israel en Gaza. Le enseña fotografías de bombardeos y niños palestinos muertos, por ejemplo. Le transmite su frustración ante lo que está pasando y su escaso margen de maniobra para detener la matanza. “Él se considera un líder internacional. Te lo puedes creer o no, pero él se ve así. Y se fustiga por no poder hacer más”, explica este miembro del Gobierno.

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