La llegada a las tiendas y grandes superficies de las primeras fresas de la temporada cultivadas en España ha sorprendido a los agricultores que han visto cómo el precio del producto, por el que a ellos le pagan en origen, alrededor de 4 euros el kilo, se duplica para los consumidores, ya que, según han advertido las organizaciones agrarias, están alcanzando los 8 euros/kilo en los lineales.

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