El Ozempic, nombre comercial más conocido de la semaglutida, se apunta otro tanto como medicamento de múltiples beneficios: un estudio internacional sugiere que la semaglutida, presente en este fármaco antidiabético y en su análogo Wegovy, puede revertir el daño hepático en pacientes de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, un estadio avanzado del hígado graso no alcohólico. Y no es poca cosa: el 25% de la población tiene hígado graso, una enfermedad infradiagnosticada por sus síntomas vagos e inespecíficos y que, en etapas avanzadas, provoca cirrosis, una enfermedad que acarrea múltiples complicaciones y puede requerir un trasplante de hígado.

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