El motor científico para «la milla de la bata blanca» de Oviedo empieza a rugir: puesta de largo del Instituto de Lácteos

El motor científico para «la milla de la bata blanca» de Oviedo empieza a rugir: puesta de largo del Instituto de Lácteos

Generar nuevos fermentos que garanticen la calidad sanitaria y una mejor conservación de los quesos artesanales, indagar sobre los beneficios de la magalla de sidra para la salud intestinal o investigar el efecto de determinados virus en las bacterias para combatir la que, según los expertos será la principal causa de muerte en el mundo en 2050: las superbacterias resistentes a los antibióticos. Son algunos de los proyectos que ya desarrolla el equipo humano de 73 personas que integran la nueva sede del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), inaugurada oficialmente este jueves por la ministra de Ciencia, Diana Morant, como un nuevo motor para la «milla de la bata blanca» de Oviedo. Barbón destacó su cercanía al HUCA, la Finba y el Vivarium de Ciencias de la Salud, en el que anunció para el próximo año una bioincubadora de empresas que aspira a crear más de un centenar de empleos.