Los países del golfo Pérsico y del sudeste asiático se han convertido en un polo de atracción para las empresas asturianas, especialmente las del metal, que sustentan la industria de la comarca avilesina. Se trata de destinos que cobran fuerza para la exportación de bienes de equipo ante las dificultades que suponen los aranceles impuestos por Donald Trump, y que afectan a las firmas asturianas de manera indirecta, por su repercusión sobre otros países europeos que son clientes tradicionales de las compañías del Principado.

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