Fue la sensación del verano. Cautivó a turistas y vecinos, convirtiéndose en todo un símbolo de los Juegos Olímpicos y en el principal protagonista de los atardeceres parisinos. Ante su éxito, las autoridades francesas han decidido instalar de nuevo este verano, el pebetero olímpico en el Jardín de Tullerías, frente al museo del Louvre.

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