Desde la Patagonia sopló un viento fuerte que hizo despertar a un gigante dormido. ¿Quién iba a imaginar que, desde tierras tan lejanas, vendría un mensaje profético para la Iglesia y el mundo? Pero como el Espíritu Santo es caprichoso y sopla por donde quiere, esta vez quiso traernos, desde nuestra patria hermana Argentina, un Papa dispuesto a sacudir el ánimo de tantos, agazapados tras la trinchera de seguridades más mundanas que divinas.
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