El cielo despejado que marcó la jornada de ayer en Gijón invitó a que muchos vecinos de la zona oeste se desplazaran al parque del Lauredal para disfrutar junto a sus familiares y sus mascotas. Tanto los habituales de este espacio verde como los menos asiduos se encontraron con la sorpresa positiva de que la casa mariñana ya lucía a la perfección tras dos meses de obras. «Ha quedado genial», aplaudieron los paseantes, a la espera de conocer para qué usos destinará el Ayuntamiento este renovado inmueble.

Publicado enOtros Última Hora
