«En el pueblo de Casandresín, término municipal de Salas, a 29 de marzo de 1940, se constituye un contrato o sociedad de común acuerdo entre todos los vecinos (…)». Así empieza un antiguo documento vecinal que reguló durante años el funcionamiento de una minicentral que llevó la luz a esta localidad salense. El texto da cuenta de la ubicación y gestión de la dinamo y también de normas singulares impuestas como el hecho de prohibir el uso de mantas y planchas eléctricas.

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