El cribado neonatal durante todo el embarazo permite detectar el 80% de las anomalías letales

Una joven embarazada entra en una sala blanca de la segunda planta del edificio de consultas del Hospital Universitario de Canarias (HUC) acompañada por su marido. Apenas se nota aún su embarazo, pero el hospital le ha llamado para hacerle una primera revisión y concluir que todo va bien. Dentro se encuentra la ginecóloga Margarita Álvarez de la Rosa que, con mucho cariño, le comenta todo lo que va viendo con su ecógrafo. «Si el cráneo no está sellado puede ser una hidrocefalia; si la naricita no está formada podría desarrollar labio leporino; según el pliege de la nuca podemos discernir si va a tener o no Síndrome de Down», le comenta mientras pasa el frío ecógrafo de un lado a otro de su vientre tratando de captar la mejor cara del futuro bebé. Pronto la tranquiliza. «Está todo perfecto, ya tenemos un bebé casi formado».