El covid-19 quitó la vida a millones de personas. A otras, se la ha cambiado. Elvira Soto González, 64 años, vecina del barrio de Pumarín de Gijón, se contagió en marzo de 2021 y cuatro años después la enfermedad sigue estragando su día a día. Padece covid persistente con síntomas como cansancio permanente, dolores, pérdida de equilibrio y fuerza, mareos… «Es como si a mi cuerpo le hubiesen echado diez años encima».

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