El acuerdo de gobierno de Avilés que saltó por los aires esta misma semana ha sido, por acudir al símil literario, la crónica de una muerte anunciada. Y es así porque en la reunión celebrada hace siete meses para evaluar la salud del pacto suscrito en junio de 2023 no hubo llamadas de atención ni autocrítica más allá de celebrar el éxito que suponía haber aprobado en su primer año de ‘matrimonio’ (el formado por PSOE y Cambia Avilés, la coalición electoral de Podemos e IU, ahora al borde de la disolución) el presupuesto más alto de la historia de Avilés. Se hablaba a principios del verano pasado de «fortaleza» y «sintonía» en el acuerdo suscrito un año antes.

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