Educación y «Adolescencia» en plano secuencia

Como he pasado toda mi vida laboral y emocional en la enseñanza, nada de lo que narra el episodio 2º (la policía investiga en una escuela pública británica el entorno escolar de un niño asesino presunto) de la excelente y redonda serie televisiva «Adolescencia», nada –digo– me es ajeno. Ese ambientazo sísmico en las aulas, con profes fuera de juego sin VAR que los socorra, analfabetos involuntarios ante los nuevos lenguajes de las redes, carentes de autoridad y medios, puteados con contumacia… ese ambientazo sísmico –digo– lo he visto irse fraguando al calor malsano de los tiempos. A la vez, he visto casos gozosamente asombrosos, casos de abnegación docente y discente enmarcables, ejemplares, vocacionales y militantes, en lucha contra las mareas lerdas de administraciones educativas turulatas y planes de estudio –uno y otro y otro: a cual más necio– boicoteadores de cualquier sentido común, de cualquier espíritu de la época, nefastos. He visto las batallas de los David de pizarra y encerado contra los Goliat de carteritas tipo BOE o BOPA –forradas con las normativas sucesivas vigentes–, y contra ciertos papás fieros y feroces.