Un olor nauseabundo llevaba días poniendo en alerta al perro de una vecina de Ciudad Naranco. El hedor se iba a crecentando al paso de los días, hasta que la mujer llegó a la conclusión de que salía de interior de una furgoneta que llevaba puede que semanas o quizás meses en el mismo lugar, en el aparcamiento sin asfaltar situado junto al Hotel Ibis. Ayer, la vecina llamó a la Policía Local de Oviedo y sus agentes se encontraron, poco antes de las nueve de la noche, una desagradable sorpresa. Un cadáver yacía sobre la cama habilitada en la parte trasera del vehículo, «prácticamente momificado», según las fuentes policiales.

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