Los funcionarios nos vamos trasladando desde las villas y pueblos asturianos hasta Oviedo o Gijón, según el escalafón y la antigüedad. Después, nos asombramos de que muchos hagan lo mismo y se vacíen los pequeños núcleos rurales. El guadalajarismo consistía en que los funcionarios destinados en Guadalajara vivían en Madrid. Esto ya no se menciona porque se ha generalizado. Nuestro lema parece ser el de algunos argentinos: «A vivir todos en Buenos Aires, viajando en avión un día a la semana para ver los negocios». Nos asombramos de que se queden vacíos los pueblos que abandonamos, como los seguidores del Real Oviedo nos asombramos de que falle la defensa después de que enviamos a los mejores defensores a jugar en equipos de Málaga, Pamplona, Las Palmas y Miranda de Ebro.

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