Faltan pocos días para que las monjas de Belorado abran las puertas de su restaurante en Arriondas. Ya han aprendido a hacer fabada, arroz con leche y negritos con arroz. Solo esperan por un papel para levantar la persiana y dar de comer a quienes se acerquen a su casa. En el pueblo, están deseando probar sus «duces y comidas”.

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