Cuarenta minutos

El otro día me tocó volver a verlo. Y cuando lo ves desde fuera, cuando no eres tú uno de los que están en el corro, llama la atención. Después, claro, empiezas a echar cuentas y te acabas preguntando si tú mismo no habrás formado parte de eso más veces de las que te gustaría admitir.