Indignación e impotencia. Son las palabras que más repitió este Primero de Mayo Ángela Castillo. La propietaria de La Parrilla de Jose, un establecimiento hostelero de San Claudio apenas daba crédito tras descubrir que cinco hombres encapuchados llegaban pasadas las cuatro y media de la madrugada a su negocio para reventar la puerta con una alcantarilla y arrasar con todo lo que pareciera dinero. Los asaltantes perpetraron un robo exprés de apenas dos minutos en el que tuvieron tiempo a llevarse la caja registradora, la recaudación de la máquina tragaperras, un bote con dinero para pagar a los proveedores y hasta el bote de las propinas. «Echaron por tierra el trabajo de mucho tiempo», clama esta pequeña empresaria, que estima «en unos 3.200 euros» lo robado «más los daños materiales».

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