«La verdad, tengo una pena que me quiero morir. No nací aquí, pero soy de Cimavilla de toda la vida. Qué le vamos a hacer. Así es la vida». Quien habla es María Mones aunque como ella dice por ese nombre solo se la conoce en los papeles. Ella es, en realidad, «Yoli», la de la carnicería Las Cuatro Esquinas, un emblemático negocio de la calle Rosario que ahora, tras 46 años de historia, cierra sus puertas. A «Yoli» se le quiebra la voz al hablar del fin de la andadura de este comercio en el barrio en el que crecieron sus hijos. Se trasladan a Laviada, a la calle Infiesto. Los tiempos que corren en Cimavilla les obligan a hacer las maletas.

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