Los autobuses de Madrid no dan abasto para recoger a todas las personas que, con el Metro sin funcionamiento, buscan la fórmula para llegar a sus destinos por unas calles que, a trozos, son un auténtico enredo de automóviles sin la necesaria guía de los semáforos, algunos de los cuales siguen en negro. El apagón generalizado en toda España ha sumido a la capital en el caos, aunque son muchos los que han optado por hacer la espera más amena en las cientos de terrazas que hay por las aceras madrileñas.

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