Los 12 estadios vendidos en 24 horas por Bad Bunny han sido la gota que ha colmado el vaso: se acaba el mundo, es el apocalipsis. El acto definitivo que simboliza la gran fractura generacional y cultural. Un reguetonero, vendiendo en 24 horas más entradas en España que Bruce Springsteen, los Rolling Stones, U2 y AC/DC juntos en sus últimas visitas, esas 600.000 localidades sin duda adquiridas por individuos teledirigidos, alienados y zoquetes. Es la decadencia del mundo occidental.

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