«Es un sitio muy bonito, me encanta la unión que hay entre la parte antigua y los edificios modernos», apunta Peter Caooghan, australiano, tras pisar, por primera vez en su vida Avilés. Él fue uno de los más de doscientos turistas que acogió la ciudad este domingo, y disfrutó de una de las paradas del megayate de lujo «Scenic Eclipse», un ferry de gama premium que lleva a bordo a doscientos turistas y cuyos boletos superan los veinticuatro mil euros por cabeza.

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