El sonido de la pelota retumba en Zumaia. Un largo corredor cruza la cafetería hasta alcanzar el frontón, un lugar de culto en la zona. En seguida se respira tradición. Decenas de vecinos de la localidad ocupan las dos primeras filas de las gradas para seguir el intenso entrenamiento: «Nos vemos a menos cuarto, en la cafetería, ¿vale?», dice Jokin Etxaniz, que se entrena con el destacado pelotari, Peio Etxeberría.

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