En la Carretera Carbonera, a la altura de la avenida de Salvador Allende, un mural con la imagen de Cote recuerda desde hace años que el barrio de Roces es territorio tan del Sporting como de José Ángel. Allí se vive a flor de piel el anuncio de la retirada del jugador rojiblanco. Especialmente uno de sus vecinos más ilustres, Pepe Díaz, el güelu del protagonista. «Es como si te fueran a quitar algo, son muchos años p’arriba y p’abajo», confiesa a LA NUEVA ESPAÑA, visiblemente emocionado, el hombre que desde los 8 años acompañó a su nieto a cada entrenamiento en Mareo. El sentimiento lo comparte la gente del barrio y las peñas de Cote, ante un partido «distinto» en El Molinón.

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