El 2 de enero entró en vigor el Real Decreto 666/2023 que, entre otras cosas, obliga a los veterinarios a comunicar qué antibiótico prescriben a los animales de compañía que atienden, mediante el servicio PresVet, siguiendo a una normativa europea aprobada en 2018 en respuesta a la preocupación del sector sanitario por la resistencia a los antibióticos que se desarrolla cuando hay una exposición continuada.

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