Un inesperado estruendo precedió al gran apagón en la Catedral de Oviedo, donde se celebraba el funeral por el papa Francisco. El ruido sorprendió a los asistentes, entre los que se encontraba el total del clero asturiano, las principales autoridades políticas de la región y varios alcaldes, además de numerosos fieles. Entre las autoridades asistía el presidente del Principado, Adrián Barbón, y la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra.

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