El ensordecedor ruido fue este viernes bienvenido en Mieres. Porque nada tenía que ver con el suceso que se produjo el pasado lunes, sino que la explosión fue de alegría, luz y color. Mayores y pequeños festejaron en gran Antroxu de la villa, con un desfile colorido del que cientos de personas disfrutaron desde las calles aledañas. A partir de ahí, la noche se hizo larga para unos y corta para otros, pero la realidad es que el carnaval levantó el ánimo de una ciudad que llevaba viviendo una semana con el corazón encogido. Y que mejor para festejar que un culete de sidra, máxime cuando el Ayuntamiento había decidido que en este 2025, el carnaval iba a ambientarse en un homenaje a la cultura sidrera.

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