Abunda la literatura sobre la victoria en los Oscars, pero no están tan documentados los mecanismos en torno a las películas que se dejaron la estatuilla por el camino. Este año, el galardón más importante debió presentarse bajo la formulación de que «el Oscar a ‘Emilia Pérez’ va a … ‘Anora’». Es injusto hablar de cancelación, cuando Karla Sofía Gascón purga simplemente sus excesos verbales. Hay que contenerse para no añadir que la erradicación sufrida por el narcomusical es el castigo que merecen todos los esclavos de la red pornográfica de Elon Musk.

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