En la zona oeste el tiempo no se cuenta por minutos, se cuenta por vehículos y, más en concreto, por camiones. Miles de ellos atraviesan la avenida Príncipe de Asturias que divide El Natahoyo y La Calzada desembocando en El Musel, eterno punto de conflicto con los vecinos que esperan unos cambios que se llevan demorando años. Ya no solo el ruido provoca las quejas, el mal estado de la carretera también levanta preocupación ante un posible accidente que pueda agravarse por los materiales peligrosos que se transportan a diario. La alta velocidad de paso también es otro riesgo. «Habría que hacer algo, llevamos mucho tiempo y no sé si llegaré a verlo cambiado», resumía Raimundo García que espera una alternativa y, con resignación, señala que el tema del asfalto no es único en ese punto. «La carretera está en mal estado, pero no es solo esta, están así en todos lados».

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